domingo, 26 de noviembre de 2006

Si algo compartimos con Homero, fueron las noches de tertulia, los tragos, sus primeros cuentos, los arrestos, las nostalgias por su pueblo Mobima ya no están los callejones estrechos que nos conducían al Averno a lo de Doña Maria, tampoco esta Homero como uno mas de los habitantes de esta ciudad de inmortales, ya no quedan los cafés de antes, la ciudad se ha llenado de nuevos lugares mucho mas sofisticados donde puedes tomar un café y comunicarte con el mundo, quedan cada vez menos callejones, menos rincones donde se sientan los poetas malditos de esta ciudad, los callejones se pierden y se abren nuevas ventanas , para lanzarnos a comentar lo escrito por un amigo, lo nuevo por descubrir en espacios tan amplios como es esta ventana al infinito.

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